¿Debe tener el niño/a derecho a conocer la identidad del donante?

Desde principios de la década de 1950 hasta la actualidad se mantiene un debate internacional sobre el anonimato de los donantes.

El motivo del mismo es la posibilidad de que los niños que conozcan su origen por IAD (inseminación artificial de donante) sufran problemas de identidad y se sientan traicionados si no son capaces de encontrar a su padre genético y si la verdad se mantiene en secreto. Algunas personas opinan que los niños IAD deben tener este derecho, al igual que lo tienen los niños adoptados. Otras afirman que se trata de un derecho según la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño (CNUDN).

Es fácil comprender estos argumentos, pero lamentablemente no es tan fácil ponerlos en práctica en la vida real (tal como se muestra a continuación). Si ahondamos en la cuestión también puede resultar menos importante garantizar a los niños IAD este derecho:

  • Los niños IAD tienen a su madre como progenitora genética, por lo que la situación con respecto a su identidad es diferente de la de los niños adoptados. Los niños IAD son fundamentalmente muy deseados, mientras que los niños adoptados empiezan su vida como no deseados o no planeados, lo que hace que ambas situaciones sean muy diferentes.

  • En el CNUDN, artículo 7, se establece que: "El niño/a tendrá … el derecho a conocer… a sus padres". Sin embargo, el término "padres" nunca se ha definido de una manera concluyente. Los padres pueden ser los padres sociales, los padres adoptivos, los padres de acogida temporal, dos mujeres, etc. Inicialmente, el artículo fue sugerido por la delegación de Egipto como "El niño/a... pertenece a sus padres", y el historial legislativo de La Convención de la ONU sobre la Infancia  demuestra también que estaba destinado a evitar situaciones como el programa "Lebensborn" de la Alemania nazi, o el secuestro de niños tal como ocurrió en Chile y Argentina. La IAD nunca se mencionó. Por lo tanto, la pregunta sigue siendo: ¿Quiénes son los padres? ¿Son siempre el padre y la madre genéticos? ¿Qué es lo mejor para el bienestar del niño/a? 

  • Un número considerable de niños no está genéticamente relacionado con su padre social. Este número alcanza un 5-8% en Dinamarca (M. Mikkelsen, 1992). En Gran Bretaña, en un análisis de muestras sanguíneas extraídas a escolares y a sus padres, seguido de una comparación de grupos sanguíneos, se demostró que 1/3 de los niños podría no tener relación con su padre (H.C. Rosenkvist, 1979). En el año 500 a.C., los romanos introdujeron el principio "Pater est", que implicaba que "el hombre que está casado con la mujer es el padre del niño/a". La determinación de la paternidad siempre ha sido un problema. Por esta razón, el término "padres", según lo establecido por la CNUDN, no se puede aplicar únicamente a los padres genéticos.

  • En numerosos estudios se concluye que las parejas y mujeres receptoras (especialmente los padres sociales) no desean que el niño/a tenga la oportunidad de encontrar al padre genético (Snowden et al., 1993, Amuzu et al. 1999, Golombok et al. 1995, etc.). Las parejas y mujeres receptoras prefieren donantes anónimos. En estos estudios también se concluye que se informa de su origen IAD a un número muy escaso de niños IAD (0-14%), siendo especialmente importante en el caso de parejas lesbianas y mujeres sin pareja, donde no existe un padre evidente.

  • No se tiene demasiada información acerca de lo que sienten y piensan los niños IAD. Existe muy poca literatura sobre este tema. Al respecto, el grupo "The Australian Donor Conception Support Group" ha publicado un libro: "Let the offspring speak" (Dejemos hablar a los descendientes). Es interesante leer los testimonios de adultos que fueron niños IAD, que suelen manifestar la opinión de que se debería prohibir la IAD anónima. Un gran número de estos adultos describe una vida traumática con dificultades de comunicación y problemas de relaciones interpersonales con su padre (social). Más adelante en la vida, cuando se enteran de su origen IAD, la mayoría es capaz de comprender súbitamente la razón de haber tenido una vida tan traumática y en ese momento disponen de una explicación para sus problemas, que son debidos al "falso" padre, etc. Sin embargo, no hay nada especial acerca de este problema, que podrían compartir otras personas. Muchas personas pueden tener también una vida traumática con dificultades de comunicación y problemas de relaciones interpersonales con su padre. La única diferencia es que estas personas no disponen de una "explicación" (chivo expiatorio) para sus problemas. Por otra parte, estos niños IAD, que alegan una injusticia cometida contra su persona, no habrían existido si no hubiera sido por el donante anónimo. Su exigencia es, por lo tanto, autocontradictoria. La alternativa es no existir. Cualquiera puede tener problemas por no haber nacido en circunstancias óptimas y con padres ideales. No se puede hacer nada al respecto. Un gran número de los descendientes IAD también manifiesta problemas con su "mentira de vida" (la verdad se les ha ocultado). En el otro extremo de la escala se encuentran los descendientes IAD que no han sufrido traumas ni problemas relacionados con sus orígenes o su padre (social), ni siquiera con el anonimato, pero solo se conocen unos pocos casos. Algunos de ellos ni siquiera expresan curiosidad por el donante. No obstante, la voz de los descontentos tiene mucho más peso, ya que se considera como representativa de todos los niños IAD. Pero, ¿quién representa a la gran mayoría feliz, (desinformada) y silenciosa?

Por último, existe el dilema de que no es posible conseguir suficientes donantes de esperma no anónimos para hacer frente a la demanda. Una encuesta realizada a nuestros donantes en 1992 y 2002 ilustra este punto, ya que solo el 22% de los donantes en 1992 y el 12% en 2002 habrían continuado si el anonimato no estuviese asegurado. Es posible que unos criterios de selección menos exigentes o una remuneración mayor a los donantes compensase este problema, pero entonces nos encontraríamos con otro tipo de problemas éticos.

En Suecia, la ausencia de anonimato ha sido una realidad desde 1985, con el resultado de una reducción aproximada del 85% en el antiguo colectivo de donantes y una reducción similar en el número de nuevos niños IAD. En la actualidad, los suecos recurren al "Turismo de fertilidad" y al "Mercado gris", y se ven obligados a viajar al extranjero (principalmente a Dinamarca).

Hace ya unos cuantos años que se notifican más embarazos IAD en pacientes suecas tratadas en Dinamarca que en pacientes suecas tratadas en Suecia.